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lunes, enero 26, 2026

La hora de los resentidos. La hora de las sombras. Mariana Aylwin y los viudos de Ricardo Lagos

CiudadaníaLa hora de los resentidos. La hora de las sombras. Mariana Aylwin y los viudos de Ricardo Lagos
Por Jorge del Carmen Ripper.-
Carl Gustav Jung, pionero de la psicologí­a profunda, estima que el resentimiento, un Arquetipo de la Sombra,  tiene una capacidad destructiva muy  poderosa. El resentimiento es una poderosa energí­a psicológica que puede lograr efectos lamentables en las relaciones humanas.
El resentimiento puede llevar a un ser pací­fico a convertirse en un Caí­n, capaz de matar a su hermano.
Polí­ticos resarcidos de la Democracia Cristiana,  liderados por Mariana Aylwin y unidos a ciertos viudos  de Ricardo Lagos son ahora polí­ticos dañados y, por ello,  están proclives a actuar bajo las cuerdas del resentimiento. En la historia reciente, ambos grupos siempre se miraron con recelo mutuo.  Pero, ahora, ¡alabado sea el resentimiento! ese poderoso sentimiento, los tiende a unir en un ánimo muy cerca del revanchismo.
Ellos mismos, por la ceguera que produce el resentimiento, no se dan cuenta de sus actos fallidos, sus lapsus de memoria y sus sí­ntomas neuróticos.
Estos polí­ticos han sufrido los acontecimientos polí­ticos recientes, no como normales apagones históricos, o fin de una fase o época, sino que lo sufren como frustraciones, experiencias vergonzosas y dolorosas.
Tal como afirma el profesor Gabriel Salazar, para los polí­ticos es normal observar el tiempo presente desde una perspectiva de corta duración. Metidos en la chimuchina polí­tica no ven o no quieren ver las transformaciones profundas de la sociedad, las rupturas históricas, el salto de una época a otra.
Y eso les ha provocado temores, inseguridades y rencores.  Curiosamente, el comportamiento resentido y disociado lo hacen aparecer como una lucha por recuperar su identidad.  No aceptan los hechos reales, reconocer, por ejemplo, que su rol polí­tico  histórico  ya no va más.
Como se trata de polí­ticos resentidos parecen reyecillos  poseedores de la verdad, redentoristas insustituibles. Esos reyecillos son ví­ctimas de la amargura y sufren soñando con unos supuestos imperios perdidos.
El resentimiento es la parte oscura del alma de todo ser humano que potencia su destructividad. El resentido compensa su temor al abandono y a la perdida, tratando de dominar al entorno.  Cuando éste no lo admite, se rebelan.
Algo parecido les ha ocurrido a Mariana Aylwin y a ciertos viudos de Ricardo Lagos, y necesitan negarla a través de incordiar a los demás.
Cuando el resentido se siente humillado, según Jung, dirige su molestia hacia quien, según cree, más ama. Actúa fuera de control, de modo irracional y desregulado. Supera la racionalidad polí­tica. En su indefinible irracionalidad histórica, puede llegar a matar a su hermano Abel.
Jung dice también «la sombra solo es peligrosa cuando no le prestamos debida atención».

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