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Cientí­ficos advierten negativos impactos en vida marina si embalsan el Rí­o Baker

AguaCientí­ficos advierten negativos impactos en vida marina si embalsan el Rí­o Baker
Variaciones en el volumen de materia orgánica transportada por rí­os Patagónicos hasta zonas estuarinas podrí­an generar cambios en la trama alimentaria, afectando a peces, mamí­feros marinos, e incluso el hombre, según el estudio realizado por COPAS Sur-Austral.


Diario El Divisadero – 20-03-2018


Luego de años de observación en las cercaní­as de Caleta Tortel, cientí­ficos del Centro de Investigación Oceanográfica COPAS Sur-Austral detectaron un fenómeno recurrente en la desembocadura del rí­o Baker: un notable aumento en la abundancia de langostinos juveniles de la especie Munida gregaria durante el verano. Su trabajo buscaba identificar los principales procesos fí­sicos y biológicos que moldean el ecosistema en una zona desconocida para la ciencia, además de entender mejor la conexión entre el ciclo de vida de este langostino y el aporte de agua dulce y nutrientes transportados por el rí­o Baker. Sin embargo, su investigación también los alertó sobre las inesperadas consecuencias ecológicas que podrí­a tener la interrupción del flujo de materia orgánica hacia el fiordo en esta y otras cuencas Patagónicas. 

«Ya en nuestra primera publicación sobre este tema, que data de 2013, planteamos que la aparición de post-larvas y juveniles de Munida gregaria podí­a deberse a que éstas se alimentan de material orgánico descargado por el rí­o Baker al estuario. De ser efectiva esta conexión, estarí­amos frente a una nueva razón para reconsiderar el embalsamiento de este u otros rí­os patagónicos», sostiene el Dr. Fabián Tapia, Ph.D. en Oceanografí­a Biológica (MIT, USA), subdirector de COPAS Sur-Austral e investigador a cargo de este proyecto. 

El eventual embalsamiento del Baker u otros rí­os Patagónicos podrí­a generar consecuencias negativas para el ecosistema, dado que los embalses actúan como piscinas de decantación. Así­, aunque no haya un gran cambio en el volumen total de agua dulce descargada hacia el fiordo durante un año, la carga de partí­culas orgánicas suspendidas en esa agua ciertamente disminuirí­a. Ello podrí­a afectar la alimentación, sobrevivencia y futura abundancia del langostino Munida gregaria en la región, así­ como a sus principales depredadores, entre los que se cuentan mamí­feros marinos y peces de interés para la pesca comercial. 

Al respecto,Fabián Tapia agrega que «el langostino Munida gregaria actúa como un conductor de materia orgánica (y energí­a) entre el fango terrestre y la trama alimentaria marina, generando una conexión directa entre el material orgánico acumulado en el fondo y especies en niveles alimentarios superiores. Haciendo una analogí­a con un ecosistema terrestre, esto es como si un carní­voro mediano o grande (por ejemplo un zorro o un puma) se alimentara principalmente de lombrices (en este caso el langostino)». 

Estudios desarrollados tanto por COPAS Sur-Austral como por otras instituciones nacionales confirman que Munida gregaria es parte de la dieta de otras especies de la región. Sin embargo, aún está pendiente estimar cuántas toneladas de este langostino son consumidas cada año por sus diversos depredadores, y por lo tanto, cuántas toneladas de carbono terrestre son canalizadas hacia las tramas alimentarias marinas y eventualmente a las pesquerí­as que operan en Aysén. Esto permitirí­a establecer un ví­nculo más concreto entre cómo los cambios de caudal de este y otros rí­os Patagónicos, asociados con las tendencias climáticas y la acción del hombre, podrí­an influir en la abundancia de Munida gregaria y sus depredadores, afectando con ello la dinámica de estos ecosistemas marinos y eventualmente a la población humana. 


Fuente: http://www.eldivisadero.cl/noticia-47183


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